Biometría en banca: cada cliente es único

El acceso a nuestra entidad bancaria desde el móvil se ha convertido en una tendencia que ha aumentado notablemente con la llegada de la pandemia.

La crisis del Covid-19 ha impulsado la digitalización de los medios de pago a costa de la reducción del uso del efectivo. El sector experimenta cambios de la mano de la regulación y la tecnología, cambios que prestan especial atención a la seguridad y a la mejora de la experiencia del usuario. Para ambos aspectos, la biometría es la respuesta.

Gracias a la SCA (o doble autenticación), que aterriza de la mano de la directiva PSD2, utilizar nuestros propios rasgos como la cara, la huella dactilar, la voz y hasta nuestra retina para poder utilizar las apps bancarias ya es posible, y también es mucho más seguro. La tecnología biométrica permite la identificación del usuario basándose en el reconocimiento de características físicas únicas de cada persona.

Las entidades bancarias han empezado la carrera para no quedarse atrás. CaixaBank ha puesto en marcha la posibilidad de hacer operaciones en sus cajeros automáticos con el reconocimiento facial, sin necesidad de introducir el PIN. BBVA dio un primer paso incluyendo la identificación por iris en la realización de pagos online, avance al que ha seguido el servicio Alta Inmediata, que permite al cliente abrir una cuenta mediante reconocimiento facial (a través de un simple selfie) o validar el pago de sus compras por Internet. EVO Banco anunciaba a finales del año pasado el lanzamiento de EVO VoiceID, un servicio que protege a sus clientes con biometría de voz y que permitirá autorizar transferencias y operaciones bancarias solo con hablar.

Las principales ventajas de los sistemas biométricos de los servicios bancarios son una Mejor Experiencia de Usuario y una mayor seguridad.

  • Mejor Experiencia de Usuario. La tecnología de los pagos biométricos hace que los consumidores puedan identificarse de manera rápida, fácil y sin esfuerzo. Los trámites son más ágiles y el usuario disfruta de un servicio más personalizado.
  • Más seguridad. Los sistemas biométricos brindan mayor seguridad a los clientes y a los bancos, gracias a la naturaleza única de las características biométricas de los individuos. En caso de robo o pérdida de la tarjeta, ésta no puede ser utilizada por nadie cuyos rasgos (huella, voz, retina, etc.) no sean los registrados.

A día de hoy los expertos ya no consideran la tecnología biométrica como un elemento complementario, sino como uno directamente necesario para el desarrollo de nuevos servicios bancarios. Diversos estudios han demostrado que los usuarios se encuentran completamente dispuestos a adaptarse a este nuevo método de seguridad, con lo que el futuro de la biometría en banca no puede ser más prometedor.

¿Quieres saber qué opinan los responsables de las entidades bancarias que están implantando esta tecnología? Lo descubrimos en Revolution Banking virtual los próximos 24 y 25 de marzo.

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